Was der Wind zum Klingen bringt (1989-90 / 2003)

Tras Bamboo-air (1986-87, en colaboración con Hans van Koolwijk ), Was der Wind zum Klingen bringt es nuestra segunda instalación en la cual la presión del aire se transforma en sonido. Su primera apariencia era en la exposición “A-lärm” en el Oosterpoort, Groningen, Países Bajos, junio 1989: Veinticuatro aspiradores dispuestos en círculo proporcionan aire. Este aire sopla por manguitos de caucho en tubos de PVC, produciendo voluminosos sonidos, extremadamente orgánicos. La instalación en su segunda versión, cuya presentación tuvo lugar en el Stedelijk Museum de Amsterdam en 1990 durante “Energieën”, había sido modificada en muchos aspectos.

El número de fuentes de sonido se dobló a cuarenta y ocho, y desarrollamos dos nuevos sistemas de producción de sonido para los veinticuatro adicionales, creando cuatro grupos de sonido diferentes: dieciséis tubos abiertos de PVC, dieciséis tubos de metal, ocho tubos de PVC cerrados y ocho gomas que vibran libremente, cada grupo con sus propias características sonoras. El montaje de la instalación es flexible y puede adaptarse al emplazamiento. El funcionamiento se controla por un ordenador que enciende y apaga los aspiradores según una partitura dispuesta en un monitor. Esta partitura autogenerada se basa en el principio de “los autómatas celulares” desarrollado en los Estados Unidos a principios de los cincuenta por Von Neuman y Ulam. Las composiciones generadas por el ordenador ganaron en complejidad debido a la utilización de diferentes procedimientos para distintos grupos de tubos. Además del concepto de una instalación compuesta y generada por sí misma, desarrollamos una partitura fija de veinticuatro minutos que posibilita hacer conciertos de duración finita. Una secuencia aparentemente imprevisible de timbres, armonías y cambios de volumen se combinan para crear la ilusión de un objeto con vida.

partitura entera para Was der Wind zum Klingen bringt

Agradecimientos especiales a Joel Ryan por su contribución en el desarrollo del software y a Lex de Groot por el desarrollo del interfaz entre ordenador y aspiradores.

En 2003 desarrollamos otra instalación titulada Was der Wind zum Klingen bringt 3.01 que forma parte de la colección del Museu d´Art Modern, Tarragona.